El “gran yo»

amor

El “gran yo» 

Por Marjorie Spiller Neagle

   

 Se cuenta la historia de que en esa noche inaugural, antes que el gran Enrico Caruso se hiciera famoso, fue abrumado por el miedo escénico. Mientras estaba entre cajas, su garganta se contrajo con un espasmo de terror. El sudor manó de él. Estaba a punto de huir.

        Lo asaltó repentinamente una idea:

        “El pequeño yo en el exterior está estrangulando al gran yo en el interior. El yo que desea cantar… que puede cantar… debe surgir».

        Principió un grito susurrado. “¡fuera de mi camino! ¡Fuera! ¡Fuera!”

        Los tramoyistas lo miraron asustados, y otros miembros del reparto se preguntaron si Caruso había perdido el sentido.

        Para cuando llegó el momento para que hiciera su entrada el cantante, el “pequeño yo» había sido vencido y el “gran yo» estaba al mando.

        Después que Caruso terminó su aria, el público se puso de pie ovacionando y gritando: “¡Bravo!”

        Se había posesionado de la persona de Caruso una Fuerza poderosa. Surgió solamente cuando reconoció que una fuerza débil estaba reteniéndolo y actuó según ese conocimiento.