PARA EL RESTO DE MI VIDA… 

      Para el resto de mi vida existen dos días que nunca más me van a afectar.
      El primer día es ayer, con todos sus errores y lágrimas, sus tonterías y derrotas. El ayer ha pasado y permanecerá para siempre lejos de mi voluntad.
      El otro día es mañana, con todas sus trampas y amenazas, sus peligros y su misterio.
      Hasta que el sol vuelva a salir no pensaré en el mañana, pues éste todavía no ve la luz.
     Con ayuda de Dios y sólo un sía para concetrar en él todos mis esfuerzos y mi energía, el día de hoy ¡PUEDO TRIUNFAR! Solamente cuando añado el obstáculo de esas dos aterradoras eternidades, el ayer y el mañana, me encuentro en peligro de vacilar bajo el peso de mi carga. ¡NUNCA MÁS!¡ESTE ES MI DÍA! ¡ESTE ES EL ÚNICO DÍA QUE TENGO!¡HOY  ES TODO LO QUE IMPORTA! El día de hoy constituye el resto de mi vida y he decidido conducirme a lo largo de cada hora de vigilia de la siguiente forma:

       Para el resto de mi vida, en este día especial, Dios mio ayudáme:
       a prestar atención a los sabios consejos de Jesús, Confucio y Zoroastro y a tratar a cualquier persona que se encuentre, amigo o enemigo, desconocido o conocido, como yo quisiera que me tratarán a mi;
      a mantener el control de mi lengua y mi carácter, cuidándomede no hacer tonterías, de la crítica y de los insultos;
     a saludar a todos a quienes me encuentre con una sonrisa en lugar de con una mueca y con una suave palabra de aliento en lugar de dasaliento o, lo que es peor, con silencio:
     a ser comprensivo y atento ante las penas y los esfuerzos de los demás, entendiendo que en cada individuo se ocultan desgracias sin importar qué tan graves o leves puedan ser;
    a darme prisa para ser agradable con los demás, comprendiendo que la vida es desiado corta para ser vengativo y malicioso, y que termina demasiado pronto para mostrarme mezquino o cruel.

    Para el resto de mi vida, en este día especial Dios mio ayudáme:

    A seguir recordándome que para poder cosechar mayor cantidad de mazorcas en el otoño, debo sembrar mpas granos de maíz en primavera:
    a entender que la vida siempre va a recompensarme en los términos que yo establezca, y que si yo no llevo a cabo o doy más de aquello por lo que se me paga, nunca tendré motivos para exigir o esperar ninguna recompensa adicional;
   a dar siempre más de que se espera de mí, ya sea en el trabajo, o en la diversión o en el hogar:
   a trabajar con amor y estusiasmo, no importa cuál sea la tarea que deba realizar, comprendiendo que si no puedo asegurarme la felicidad con mi trabajo, nunca sabré lo que es verdadera dicha;
   a perdurar en el trabajo que he elegido incluso cuando otros hayan desistido, pues ahora ya sé que el ángel de la felicidad y el caldero de oro esperan por mí sólo al final de esfuerzo que no se impone limites

     Para el resto de mi vida, en este día especial Dios mio ayudáme:

      a defnir metas que puedan ser alcanzadas antes de que el día haya terminado, pues ahora ya sé que mudar los objetivos de una a otra hora solo puede conducir a un destino: El puerto de la miseria;
      a comprender que ninguna ruta hacia el éxito es demasiado larga si avanzo con valor y sin premura, pues no hay reconocimientos demasiado lejanos si me preparo para ellos desde ahora, con paciencia; 
     a no perder jamás la fe en una mañana más brillante, pues yo sé que si continuo llamando con vigor a la puerta el tiempo suficiente de seguro despertaré a alguien; 
     a recordar en forma constante que el éxito siempre tiene  un precio, y que debo estar sipuesto a equilibrar sus alegrías y recompensas con esa valiosa porción de mi vida que inevitablemente debo sacrificar para lograrlo;
    a aferarme con presteza a mis sueños y planes para una vida mejor, pues si renuncio a ellos, aún cuando siga existiendo, habré dejado de vivir;

     Para el resto de mi vida, en este día especial Dios mio ayudáme:

      a procurar realizar loq ue habita en mi interior, sabiendo que no tengo ninguna obligación de obtener grandes riquezas o triunfos, si no sólo el deber de ser honesto con lo más elevado y lo mejor de mi mismos.
      a no sucumbir jamás al temor del fracaso pues ahora sé que tendré en la emnte las metas que aún no he alcanzado en lugar de fijar mi atención en las trampas que siempre me han amenazado.
       a estrechar a la adversidad entre mis brazos como auna amiga que me enseñará mucho más acerca de mí mismo que lo que cualquiera alegre carrera exitosa y buena fortuna pudieran hacer;
       a recordar que los fracasos, incluso cuando suceden, son tan sólo la vía para el triunfo ya que cada descrubirmiento de lo que es falso me conducirá a buscar la verdad, y cada experiencia me enseñará alguna clase de error que en el futuro será cuidadosamente evitado;
      a recocijarme por lo que tengo, aunque sea poco, recordando siempre la conocida fábula del hombre que lloraba por no tener zapatos hasta que conoció a un hombre que no ténía pies;

      Para el resto de mi vida, en este día especial Dios mio ayudáme:

     a aceptarme tal como soy sin permitir jampas que mi conciencia o mi sentido del deber me obliguen a vivir de tal forma que destine mi vida exclusivamente al beneficio de otras personas.
    a darme cuenta de que  jamás debo considerar los elogios y el amor de la gente como una medida de mi valor personal, puesto que mi valor verdadero depende mucho más de cómo me siento respecto a mi mismo y en qué tan comprometido estoy con el mundo que me rodea;
     a resistir a la tentación de superar los logros de los demás, pues este deseo patético, y sin embargo bastante común, es más que un síntoma de inseguridad y debilida, y jamás llegaré a ser yi mismo si permito que otros fijen la medida de mis logros;
   a enceder todas mis acciones, tanto en el trabajo como en el juego, con chispas contates de entusiasmo, para que mi energía y celo ante cualquier cosa que esté llevando a cabo puedan superar toda clase de dificultades que de otra forma puedieran freanar mi avance;
    a recordar que para incrementar mis riquezas debo pagar su precio en tiempo y energía, pues sólo los tontos permanecen ociosos esperando que el éxito vaya a su encuentro, y ahora ya sé que la única oportunidad de conmenzar por la cima es cavando un agujero;

 Para el resto de mi vida, en este día especial Dios mio ayudáme:

   a hacer por los demás lo que me gustaría que ellos hicieran por mí; a dar más de mí mismo, cada hora que pasa de lo que se espera; a fijar metas y aferrarme con fuerza a mis sueños, a buscar lo bueno en todod los reverses que reciba, a desempeñar todas mis obligaciones con estusiasmo y amor y, sobre todas las cosas, a ser yo mismo.

    Por favor ayudáme a lograr mis propósitos, mi amigo especial, para que tal vez me pueda convertir en un trapero valioso, trabajando en tu nombre con fortaleza renovada y con la sabiduría necesaria para salvar a otros como tú me salvaste a mi. Y por encima de todas las cosas, quédate a mi lago a lo largo de todo el día de hoy…

Pag 169-174, “El regreso del trapero Simón Potter”. Og Mandino